La situación con la que nos encontramos ahora en empresas industriales empieza a ser preocupante en lo que se refiere a la elevada rotación de personal de planta. Desde mi posición de consultor de Organización y Personas en everis Business, me encuentro cada vez con más frecuencia con rotaciones anuales superiores al 40% y que en casos llega hasta números difíciles de creer del 70% y 80%. Y que además no se sabe qué hacer (además de lo que ya se ha hecho).
La empresa para toda la vida es algo cada vez más en desuso entre las generaciones actuales (con edades inferiores a 50 años) pero existen una serie de factores en España que favorecen el incremento en las veces que se cambia de trabajo y que hay que tener en consideración a la hora de abordar un problema de estas características. Algunas de ellas son de origen macroeconómico:
- Situaciones de pleno empleo (o cercanas) en algunas regiones específicas
- Necesidad de perfiles de alta cualificación escasos en el mercado laboral
Otras son más de comportamiento:
- El 53% de los trabajadores cambiarán de trabajo antes de 5 años
- El 50% de los trabajadores no están satisfechos con su carrera profesional
- Los jóvenes de 18 a 32 años han cambiado más de 8 veces de trabajo
El director de everis Business explica que el coste que supone la pérdida de un empleado necesario es relevante para cualquier fábrica. No sólo hay que tener en cuenta el coste de oportunidad que supone el no poder producir lo que en muchas ocasiones ya está vendido, también hay que tener en cuenta el tiempo necesario para que ese nuevo miembro de nuestro equipo rinda al nivel requerido en su puesto de trabajo. Dependiendo del puesto y de la empresa, cada perfil tiene un ROI (Return on Investment) diferente que debería ser conocido para cuantificar el impacto de la rotación. “Pero se sustituye por otro, ahora el mercado laboral está muy activo”. Ya, pero en ocasiones, se sustituye, como dice un amigo mío, un árbol enorme con mucha sombra por un retoño delgadito y casi sin hojas que puede llegar a ser como el otro, pero que hay que dedicarle tiempo. Y en ocasiones, eso es precisamente lo que no se tiene. En algunos casos hemos identificado vidas medias en la empresa de menos de 6 meses, tiempo insuficiente para “rentabilizar” una incorporación.
El mercado laboral está basculando desde un mercado de oferta a un mercado de demanda. Los valores de las nuevas generaciones son diferentes y los factores macroeconómicos favorecen su capacidad de elección. Ahora ya son los candidatos los que eligen a la empresa y no al revés. Se impone un cambio en la forma de comunicarse entre ambos porque, de momento, es divergente. Y todos queremos tener a los mejores con nosotros.